16.4.07

CINCO TOROS CINCO

Habiendo 365 días al año, ¿por qué nomás tener cinco películas para toda la vida?

Soy incapaz. Me declaro un incompetente. Hasta hace poco me sentía un indefinido, sin personalidad propia, pero más bien he desarrollado una capacidad de adaptación más parecida a una neurosis, con ataques de volubilidad e inconstancia. Aunque he de decir que mi paciencia me hace una persona bella, y mi carisma alguien altamente sociable, modestia aparte. Ah, también soy muy confiable.

Pero a nadie le interesa todo lo anterior. El problema es que nunca estoy seguro de una sola cosa. Me afecta, sobre todo porque mucha gente parece ser muy decidida al respecto. Pero yo no: yo nunca sé cuál es mi top cinco de nada.

Por ejemplo: el otro día fui a la cineteca a ver Sunshine de Danny Boyle (que para cuando termina resulta que ni está tan chida ni es tan imprescindible. Es muy ruidosa, auch). Luego lueguito, porque hay que aprovechar que la cineteca nos sale gratis, me metí a ver, por enésima vez en este año, en pantalla grande y 35mm: Todos dicen que te amo, de Woody Allen.

Va más allá esa gana de seguir queriendo verla. No es nomás que me guste mucho y casi casi me pueda llamar FAN (porque creo que tampoco soy tan fan de nada). No. ¡¡¡Es que nunca la consigo en la piratería!!! Tengo que aprovechar la más mínima y práctica oportunidad.

La puedo recitar enterita. Me encanta. Ya sé lo que va a suceder, a dónde se va a mover la cámara, qué canción sigue y cuándo comienza. Esta vez me fijé que los diálogos tienen consecuencias indirectas durante toda la película, aprecié la ridiculez de algunos números musicales, pero también exhalté como nunca la variedad de formas con que la música irrumpe en la película, y me di cuenta que Julia Roberts sí canta bien feo. Las otras veces, vivía yo enamorado.

Entonces pensé: a huevo, esta sí está dentro de mis cinco favoritas, ¡por fin tengo algo que decir de mí a la gente! En mi top cinco de películas está una de Woody Allen. Tal vez mi top cinco es de puras películas de Woody Allen. Como La rosa púrpura, Hannah y sus hermanas, Interiores, El dormilón y Sweet and lowdown.

Pero...¿y Annie Hall? ¿Qué pasa con Take the money and run, Alice, Radio Days, Manhattan (que en la escuela conocen como la película que me inspiró a estudiar cine), Celebrity, Destruyendo a Harry, Sombras y Niebla, Scoop...?

Mi cabeza se hizo un manojo de películas. Luego se hizo un manojo de escenas, tomas, transiciones, diálogos, efectos especiales. Mejor seguí disfrutando la película.

13.4.07

Me ganaron la idea (ya me vengaré)

Con esta pienso hacer mi audición al Coro Comunitario de la Ciudad de México. Neta.

3.4.07

Escribir películas


El día que me dí cuenta que ya no tengo buena memoria, conocí a Javier Solórzano. Es muy guapo, tiene muy buenas piernas. El señor corría como todos los miércoles, alrededor del Parque Hundido, donde estaba yo buscando locación para un ejercicio de la escuela. Me le uní a su carrera, él desaceleró el paso, le platiqué que ps escribo de cine y que quería que viera mis textos pa ver si le gustaban y por 'ái me recomendara con alguien. "¿Tienes buena memoria? Porque se nota que no tienes condición física", me dijo. Ignoré el insulto y afirmé que sí, que no me fallaba el coco.

Poco sabía yo. A la fecha, dudo de mi memoria, porque el señor Solórzano nunca me respondió el correo que le envié. Maldita memoria, maldita confianza.

En fin. Paradójicamente, recuerdo que, de chavito, yo sí tenía buena memoria. Es más, podía recordar películas enteras nomás de haberlas visto una solita vez. Así fue como escribí mi primer film: Psicosis, de Gus Van Sant. Neta.

Volví a casa tan, pero tan emocionado, que me senté concentrado, tomé lápiz y papel, y comencé a escribir ló que acababa de ver.

Ingenuo de mí, luego me percaté que, más sencillo, era posible comprar la pinche película sin ninguna necesidad de perder el tiempo ni la energía. Pero era un chamaquito emocionado; todavía lo soy, cuando voy al cine.

Tal vez sea que, ahora que no tengo memoria, confío mucho en ella; mientras que, cuando tenía cerebro para almacenar cosas, desconfiaba de tal capacidad. Quise preservar la película, pero no me imaginé que, más que eso, la iba a rehacer, a reescribir.

Había cosas que no podía poner en palabras. No eran emociones ni impresiones de la película como una trama o un argumento, sino asuntos de estilo, de la imagen y el sonido, de la película como cine, como formas de combinación de sus elementos. Ahí surgieron un montón de dudas.

Fue así como descubrí por primera vez el cine, por contraste con la palabra escrita. No pude escribirlo, nada más pensarlo, tenerlo en la cabeza.

Cuando Ayala Blanco tuvo en sus manos el guión que Ricardo Garibay escribió para Los hermanos Del Hierro, película de Ismael Rodríguez, igualmente se emocionó. Era la manera más cercana de tener la película en sus manos. Pero, la que él considera "la mejor película en la historia del cine mexicano", no estaba en ese guión. Lo que Ayala había visto no estaba ahí. Decepción.

Por muy bueno que el guión esté escrito, por mucho que haya ediciones suyas con todo e imágenes del rodaje, nunca será lo mismo. La película estará siempre en la cabeza de quien la concibió, y será cosa distinta en el papel, y tal vez más distinta aún en pantalla.

Menos mal que tenemos la tecnología, y la piratería, para preservar las películas. De cualquier forma, el cine nunca podrá existir sólo en el papel, afortunadamente.

23.3.07

Esto se dijeron el panadero y la chica del café-internet.

- ¿Qué le doy, güerita? ¿Una mordida, un beso?
- Tsss, ¡¿qué pasó?!
- Nooo, es que así se llaman los panes: mordida, beso de azúcar...
- ¿Y si le pido una concha?
- Ah, pues mi oficio es ser panadero.







21.3.07

¿Quién teme a la Academia de Cine?


En el padrón electoral de la academia mexicana de cine se encuentran muchas personas respetables. Yo diría que unas cinco, suficientes y bastantes. Claro que, si Eminem es académico de la de Hollywood, por qué la del CCC, digo, la de México, no iba a contar con Paul Van Dyk entre sus votantes. Seguro él sí votó por El cielo dividido. Me cae que ese Dj pasado de moda sabe más del cine que sí se hace en nuestro país. Es más, me cae que es uno de los promotores de Julián Hernández en la Berlinale. Yo soy fan.


Felicidades a Guillermo Del Toro y su película. Felicidades a Maribel Verdú por recoger el premio de Isabel Coixet, por una película donde la dientona esa no tiene nnnnnnaaaddda que hacer. Felicidades al presidente de la academia, porque un aviador de tan altos vuelos no es cualquier ouei. Y felicidades a Cuarón, por aparecer sobre el escenario en la cúspide de las hipocresías, después que su película de la mamá no fue inscrita a la competencia de hace algunos años.


Felicidades a la producción del evento por el rencuentro de Molotov, quién iba a decir que un grupo de rock tocando en Bellas Artes iba a estar TAN, sensacionalmente TAN FUERA DE LUGAR. También gracias por vestir a mis compañeras del CUEC con una linda playera de grypho (las minúsculas son nuestras), nada más para luego decirles que mejor siempre ya no salían, porque el premio se pierde entre lo blanco. Ah, y muchas gracias al comité encargado de repartir invitaciones, por la presencia de Blue Demon; seguro en los óscares no faltan nunca ni Paul Hogan ni The Rock. Todo por andarle copiando a los gringos cada detalle.


Felicidades al cine mexicano, si no fuera por ustedes uno nunca quisiera salir de aquí despavorido.

12.3.07

De la serie: híjoles, el ARRRRRTE


Este hombre debería conocerme, segurito le gustan los musicales. Soy F-A-N.

1.3.07

Metáfora de la producción de cine independiente


"Si chocas con una pared suficientes veces, se hace un hoyo"
(Lo dijo: mi bastante malo profesor de Producción. Menos mal que se me hace muy guapo).

23.2.07

Yo estoy borracho

visiten no estoy borracho

21.2.07

Ante el fracaso

Soñé que era dependiente de una tienda de abarrotes. Era un espectador de mi mismo, era como ver una película donde alguien que se parecía a mí actuaba. Me veía en close up, en plano general, en medium shot, siempre con ropa distinta y haciendo algo muy aburrido. Eran imágenes muy largas donde me dedicaba a leer, escribir, ver la tele, leer una revista, el eriódico, o laticar con una anciana clienta de la tienda.


La tienda era pequeña, pero muy bonita. Bonita me refiero a que es de las que uno podría ver en la Del Valle, como la que está cerca del CUM, a donde llegan todos los niños y niñas bonitos a comprar cigarros y drogas. En mi sueño había varios clientes con look de cineastas (o al menos ese era mi razonamiento inconsciente). Me pedían que un refresco de dos litros, que salsa, que si tortillas milpa real (porque están más baratas, según). Yo los atendía con una sonrisa, y ninguno se me iba sin antes quitarme de dudas: ¿usted es cineasta, verdad?


La escena cambiaba sin que me resondieran. Desperté con la sensación de que, a huevo, alguno tendría que darme trabajo algún día. El trabajo de mis sueños.


7.2.07

Según yo, ya está lista.


Todo lo que este trabajo tiene que decir se dice acerca de una experiencia que el lector sólo podrá obtener fuera de estas páginas. Truman Capote escribió que cuando las películas son realmente buenas son “antiliteratura”[1]. Elegir el ejercicio del pensamiento a través de la palabra escrita para referirse a un texto cinematográfico implica traducir los significados de una materia de la expresión a otra, lo cual, se ha dicho al principio, facilita el análisis de la película al extraer de ella lo más significativo recurriendo no a su secuencialidad sino a la selección de aquello que es más significativo, deteniéndolo en el tiempo para profundizar lo más posible en su descripción y análisis.
[1] Truman Capote, Retratos, Anagrama, P.

Haya habido guión en papel o no, para los efectos del presente trabajo no nos importa. Si lo que hemos desarrollado aquí, a partir de los conceptos de nuestro marco teórico, no es posible encontrarlo en el último tratamiento escrito por su autora, es lo de menos. Lo importante es que se rompieron expectativas en distintos niveles, comprobando la única regla del cine: su continua innovación expresiva.

Una de las principales metas de este trabajo fue comprobar cómo las decisiones del director limitan y potencian la capacidad de las formas del cine en una película, tomando en cuenta que hablar de película significa referirse a la realización textual de una parte del universo de significados que comprende el cine. Un director actúa arbitrariamente en la selección del estilo que mejor convenga a las necesidades de la película, y así satisfacer necesidades personales o industriales, aunque siempre cabe la posibilidad de que ambos tipos se combinen.


Bajo estos lineamientos hemos descubierto que la segunda película de Sofia Coppola no persigue un pretencioso afán por copiar los estilos de la vanguardia asiática, el cine más complejo de la actualidad, nada más para parecer inteligente y “artística”. Tampoco el capricho de la hija de Francis Ford Coppola por hacer cine nada más porque tiene el dinero. Al contrario, y sin el más mínimo afán por juzgar la personalidad de la hija de uno de los más grandes cineastas e la historia -pero confiando en que es por inteligencia y no por intuición, descubrimos que Perdidos en Tokio es una película donde las mínimas combinaciones de imagen y sonido estructuran significados complejos, rompen expectativas a distintos niveles –desde el que concierne al género hasta el que concierne al formal y al de los académicos, pero de Hollywood.

2.2.07

Hombres necios que irracionalmente son la causa de aquello que acusáis

Le dice uno al otro:
- Eres incapaz de reconocer que te equivocas.
- A lo mejor. Solo dame una oportunidad para terminar este error llamado tú, y entonces aceptar que me equivoqué contigo.




28.1.07

De la serie: grandes criminales de la historia.



Que la mayoría los apoyara no significa que hayan hecho lo mejor.

24.1.07

Análisis estructural de un par de hombres

Ocupado encontrando respuestas, mirando mil nubes de paz en el cielo, me fui a la cama un domingo, puse el despertador y deseoso cerré los ojos, en la espera de un nuevo día de clases. Comparto ahora las impresiones que dos profesores en particular han causado en mí estas dos semanas:

- Juan Mora asegura que Mel Gibson le robó el estilo de su película Retorno a Aztlán para hacer Apocalypto. Juan Mora es profesor de montaje, y un seductor como lo definiría mejor Truman Capote: de los que no muestran sentimiento alguno. La imagen acústica de este profesor de montaje leyendo, es decir, la que no toma en cuenta el sedante de su voz, es muy seductora.

- Pepe Navarro es un músico con cabeza de cineasta. La imagen conceptual de este profesor de música para cine, mediante la cual lo definimos por la suavidad del deseable ruido de su voz, y no por las greñas largas detrás de una brillosa calva, ni por la jipiosa ropa que usa, es también muy seductora.

Tengo alma, pero no soy un soldado.

La belleza está donde uno la encuentra.