Tres quinceañeros aprovecharon sus últimos días de clases para hacer la tarea.
Bueno, no. Iban en el metrobús asustando gente, aventando botellas de plástico por una ventana.
-Nomás no olvides-, habló el filósofo del trío, -luego te tocará a ti-. Hizo una breve pausa y continuó: -Cuando eso pase-, se detuvo para, en el silencio de sus palabras, expandir los labios cerrados, encojer los hombros y levantar su gestual arrogancia en un gesto de "chingue a su madre" para, finalmente, sentenciar: -cuando eso pase, ya te desquitarás con el que siga-.
Al final de mis veinte. Parte V
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Entre las varias más historias que se pudieran contar pero que no haré por
sobriedad de tiempo y espacio pasaron los meses. Enero fue un mes muy malo
para ...
Hace 2 horas