Tengo alma, pero no soy un soldado.

La belleza está donde uno la encuentra.

14.11.09

Dirigir engaños.

El cine es una gran mentira, nos dijo el profe Ayala. Todo es ficción, me dijo hace poco un amigo. Venía de una presentación ante un grupo de productores; había fallado en convencerlos para comenzar un reality porque, según un ejecutivo, no estaba claro si el esquema del proyecto era un "docu-docu" o un "docu-soap".

En muchos documentales es común encontrar imágenes donde los personajes "actúan" cosas que viven cotidianamente. Caminar, comer, entrar y salir de su casa, o cosas más complicadas. Es una forma de recurrir a la ficción con un objetivo de verdad distinto: "documental", se le dice.

Yo he intentado ser fiel al curso normal de la realidad, en mi rodaje. En parte por ñoño, en parte porque las cosas que he filmado son programadas y no pueden ser construídas posteriormente. Sin embargo, por el sólo hecho de encuadrar de tal forma, grabar el sonido apuntando hacia tal dirección, concentrarse en tal persona o decidir no filmar tal parte del acontecimiento, uno contribuye a la mentada ficcionalización de la realidad.

No tiene que ver con un engaño malicioso, sino con la imposición de un punto de vista; éste, derivado de un método de investigación basado en mucho trabajo de observación, busca siempre anotarse un gol de verdad tanto en el contenido como en la forma.

Esa es la gran apología del cine: Por mucho que uno manipule las variables, se entregue al engaño, sepa que esa cosa en la pantalla no es sino un montaje, una construcción, una versión de los hechos, es en la sensibilidad que uno le ponga a la reconstrucción artificiosa de la realidad, o en el registro fiel del curso normal de los acontecimientos, tanto como contenido como forma, respondiendo al qué y al cómo, equilibrada o desequilibradamente, donde se va a anotar el gol que perseguimos algunos cineastas.

3.10.09

Poema anticonceptivo-antiadoptivo-un poco abortivo

¿Yo?
¿Un hijo?
Estoy muy joven...
¿?
Un hijo, ¿en este mundo?
Cruel,
de no mamar.

(inspirado en bodysong)

29.9.09

Canté, comí, me informé y me fui a trabajar.

Suelo caminar mucho por la calle de Coahuila, desde que vivo en la Roma, porque en ella está el cajero de mi preferencia más cercano, un restaurant norteño donde sirven una machaca con huevo bastante rica, un restaurant colombiano que, quién sabe por qué -pero me hace reír-, se llama "La ciénaga", la heladería cubana y montones de fondas baratas pa comer.

Amenizando la hora de comida, parado en el marco de la puerta de la fonda donde comí hoy, estaba un harapiento y despeinado cantante, cuya voz encaminó mis pasos hasta la mesa donde me senté, para escucharlo mejor durante todo el rato que se pudiera.

Se echó una ranchera, una josejosiana y las agujetas de color de rosa. Se presentó, se disculpó, paso por cada mesa para recibir las monedas que cada quien se prestara a darle y se fue.

La fonda quedó en silencio, que es cuando uno comienza a percibir cosas que normalmente no se puede.

En eso, se escucharon. Tenía mucho sin oirlas. También sin verlas. Las había visto en su versión satirizada e internacional, solamente. Pero llevaba mucho sin percibirlas en horario de comida y región cuatro. Eran ellas:

Las noticias.

Violencia, accidentes, chismes de los "famosos" y comerciales. Sí, eran ellas, igualitas que siempre.

Niño a su mamá: ¿de verdad esas son las noticias?

5.9.09

Primera mañana postsexual

Desvelado; detenido a causa del tránsito vehicular; con los hombros doloridos y los párpados pesaaados pesaaados; oyendo en la radio una canción que le gusta; cansado, pero despierto; feliz por recordar las horas despiertas de la noche anterior.

27.8.09

Pequeño post que bien podría usarse como estatus de facebook, pero aquí se ve mejor.

No quiero ser el dentista
en mi próxima limpieza dental.
Un momento...
no hay forma de que pueda serlo.
Eso es...
bueno
...¿verdad?

14.7.09

Llevo días sin trabajar...

Porque la mitad de los rollos de un documental que tengo que editar no estaban capturados en la computadora. Anoche, soñé que los rollos estaban en una carpeta desubicada del disco duro donde tengo el resto del material. Llegando a la oficina, comprobé la realidad de mi sueño. Así que, por haber descubierto dónde diablos tenía guardados esos materiales, me premié a mi mismo con un delicioso taco placero.

23.6.09

El sistema de las estrellas

11:00 - Traigo puestos los lentes oscuros. Me faltan el saco y el moño. Los zapatos también los traigo puestos. Estoy en la azotea de mi mansión gringa, al borde de una playa tranquila. El calor me ha despertado.

11:35 - En la charola del desayuno está mi teléfono, junto al jugo de toronja fresco y el pan tostado con mermelada y queso filadelfia, de Philadelphia. Suena el timbre y tengo que levantarme para contestar. Digo que sí, que estaré esta noche en la otra fiesta de la entrega de premios, que no me la perdería por nada del mundo cariño, preciosa, darling, en puntas.

13:00 - Me duermo.

21:00 - Despierto por el ruido de la limosina que llega por mi. Entro a la regadera sin prisas, tomo una ducha caliente y relajante. Me meto en el traje nuevo, recién llegado del taller de who ever his gay name is fashionable. No olvido los lentes oscuros.

22:00 - Hacemos una escala técnica en whatever the bar is fashionable, para tomar unos tragos con medio Hollywood. Terminamos todos apretados en la limo. Georgie hace una broma sobre sentirse en la noche de su promp y los demás se cagan, borrachos, de la risa.

00:00 - Llegamos al gran evento, suficientemente tarde como para ser vistos sin ser odiados. Dejo de ver a los seres con quienes llegué por perderme entre las celebridades. Alguien cae a la alberca. Se queda dentro, se desnuda, se le baja la peda y comienza a llorar. Alguien toma nota en su blackberry: se trata de un gran argumento para una nueva película sobre las decadencias de la gente del espectáculo.

11:00 - Despierto sin zapatos ni moño ni saco, acostado encima de las carnes desnudas de un temible pero galansísimo desconocido. Salgo de la mansión sin molestarme por ir descalzo, tomo el taxi que Danny, el mayordomo, ha pedido para mí. Me advierte que no lo ha pagado y no me molesto. El taxista me lleva hasta mi casa, y me da a elegir entre cobrarme en efectivo o con una foto junto a él. Al día siguiente, su perfil de facebook aparece actualizado.

Y todo esto sin gastar ni un penny.